27.8.05

Hoy no sé quién soy.

A no sé cuantos días/semanas de no venir aquí, hoy regreso como con el anhelo de encontrar de dónde agarrarme mientras escribo estas líneas.
Me pongo a pensar cual es la frase que más se acerca a lo que quiero decir y me doy cuenta... no sé de qué me doy cuenta. No tengo claro si debo decir “han pasado muchas cosas” o “no ha pasado casi nada” y es que en el fondo mis actividades, mi gente siguen siendo las mismas y mi relación con todo eso no varía mucho, pero al mismo tiempo es como si hubiera algo que se mueve y muta a cada momento haciéndome sentir que pasa todo y nada a la vez.


De lo que ha pasado puedo hacer el recuento mas o menos así: tiempos felices con J., descubrimientos interesantes en terapia, el sentimiento acariciante de saber que tengo una familia, reencuentro con gente querida, planes, planes, ideas, planes... desacuerdos con el Ex, palabras que duelen... más planes. Y esta sensación de no saber quien soy y el deseo salvaje de querer salir corriendo a buscarme y ver, pero no saber o no querer saber cómo.

No sé para dónde. Algo interno me dice lo que debería hacer, pero no sé cómo escucharlo. Me atasco. Me da miedo moverme pero me aterra lo que puede pasar si no lo hago.
La idea es esta: independencia, pero esta vez real.
Mucha gente lo hace todos los días y no niego que me emociona imaginarme ahora sí viviendo por mis propios medios, tratando de percibirme como parte de un grupo que me llama porque ya no tengo cabida en el que estoy.


El punto es: necesito encontrar un lugar para vivir sola y ver qué puedo hacer. La interrogante constante es: ¿me alcanzará el dinero? Sí y no, depende de mis acciones y entiendo que algunos catorrazos son inminentes.
Y al final me pregunto por qué me angustio tanto si ya sé que lo tengo que hacer y que lo voy a hacer, es decir, es imposible quedarme quieta, algo va a pasar.


Hay quienes me dicen que si ya hice algunas cosas como salir de la casa paterna, terminar una carrera, vivir casi cuatro años con alguien y etcs acumulados, pues que entonces voy a poder dar el paso que sigue sin tanta dificultad.
La bronca es que no me lo creo, que pienso que lo ya hecho no fue para tanto, que eso cualquiera y que lo que viene es dificilísimo; que si bien salí de casa, fue para entrar a otra en la que lo económico no me hacía (¿hago?) responsable; que si aprendí a vivir sin papás, los cocolazos vienen al rascarte ahora sí tú solito; que si ahora ya puedo solventar mis gastos personales, no es lo mismo pagar renta, servicios y las cosas de siempre; que si ya terminé una carrera no vale de mucho mientras no me titule... y así voy poniendo negritos en el arroz sintiéndome la contradicción con patas al escuchar muy adentro “déjate de hacer la pendeja y ya no te pongas el pie tu sola”.


Además el anhelo de crecer es muy fuerte, tanto que hasta duele. Siento que me quiero echar a volar, que sí puedo, que sí quiero, pero hay una no sé qué me jala de los pies y no me deja, y quisiera que ese algo fuera algo externo porque no sería tan difícil soltarse como el saber que es uno mismo el que se esconde.
Bueno, por lo pronto ya desahogué una parte del corazón, ya luego exprimo el resto.

30.7.05

Otra vez me agarró el síndrome de postear sin tener algo así bien en concreto para decir. Quizá es cosa de que así me pasa los sábados.
No sé a dónde voy a llegar con eso de la terapia pisicológica (je) que estoy tomando, imagino que muy muy lejos, pues cada vez me reconozco más y me siento más plena o completa o más segura pues. Ya anduvimos viendo qué onda en mi presente y saqué muchas cosas en claro, ahora dice P. que vamos a indagar en mi pasado... la verdad me emociona y me dan un poquitín de nervios.
P. me deja tareas que al pronto digo "pues va" pero como que no lo pienso mucho, cuando reflexiono de qué va la cosa es cuando siento algo así como cubetadas de agua fría, o el feliz desconcierto de cuando encuentras algo que estaba frente e tu nariz o la placidez de meterte en una tina de agua calientita.
La semana pasada se me fue como mantequilla en pan tostado, osea, fluida y ligerita. La tarea: vivir mi presente, no hacer caso a la vocecilla chocarrera que me pone el pie.
Las tareas de esta semana: Estar presente en mi vida, elegir una heroína de alguna película, cuanto, historia, etc. con la que me identifique y hacer mi cuaderno de sueños.
He estado leyendo un libro que P. me dejó hace unas semanas: Mujeres que corren con los lobos de Clarissa Pinkola Estés y estoy descubriendo una de cosas bárbaras. Si pueden conseguirlo, léanlo.
En otro orden de cosas, el ratito que estoy en casa me he sentido de maravilla yo solita, me preguntan que si no me da miedo y pues la verdad no. Me sorprendo de cómo puedo hacer que el tiempo me alcance para hacer mil y un cosas sin cansarme ni estar estresada.
Algo curioso: parece que mi organismo sólo quiere dormir cinco horas exactas. No importa a qué hora me acuesto, despierto cinco horas después. El problema es que no estoy a costumbrada a vivir tan temprano y entonces me esfuerzo en volver a conciliar el sueño y todo se jode, porque después ya no me quiero levantar y ando como zombie todo el día.
Este fin de semana lo voy a pasar con mi corazón de caramelo (o sea J.) en casa, quizá salgamos de pata de perro un rato pero lo interesante es que vamos a estar juntos practicamente desde hoy por la tarde hasta el martes temprano.
El domingo pasado conocí a su familia: Doña T., su mamá, sus tres hermanos y hermana (J. es el más "peque"), las cuñadas y cuñado respectivamente y el pequeño y hermoso bebé, hijo de su hermana.
Fuimos a una cantina por la calle de Bolivar, que se llama Las Galias y luego nos fuimos a seguirla en casa de su hermano mayor que vive cerca de ahí. Estuvo todo muy agradable aunque sí estaba un poco sacada de onda pero a la vez me sentí como en casa, como si ya los hubiera conocido antes; en cierto momento pensé: Sí me quiero quedar aquí, lo que se puede interpretar como: me gustaría formar parte de esta familia, el tiempo lo dirá.

El jueves tuve mi periodo y nunca lo había recibido tan contenta ni me había sentido tan llena de vida, me dolió un poco, pero no importaba. Sé que a muchas personas no les hacen gracia esos días ni sus vestigios, pero a mí esta vez, me encantó. No sé cómo explicarlo, pero me sorprendí de que en mi cuerpo pasaran ese tipo de cosas, me maravillaba el color rojo de mi sangre y su olor fuerte a hierro. Sí, me caigo bien.

He pensado que me gusta ser mujer y quiero reconciliarme con lo femenino. Estoy conociendo a algunas mujeres fuertes y las admiro. Me gustaría sentirme cada vez más parte de ese mundo y entender lo que haya que entender.

Y pues ya, eso es todo.

26.7.05

Je, nomás vengo a chismear:

El domingo conocí a la familia de J...
*
*
*
*
*
*
*
*
Al ratón escribo largo y tendido, bueno, eso espero ;)