Acabo de ver la película de
Mar adentro y luego de intercambiar impresiones con el
Ex. me dieron muchas ganas de escribir, y creo que va para largo:
Esto de tener un blog es algo bueno. Este es el tercero. En cada uno hay diferentes partes de mí, como retazos de mi vida, formas de ser, instantes que me hacían ser lo que era.
No he borrado los otros dos, no pienso hacerlo. Tampoco voy a dejar constancia en este lugar de cuales son aquellos, algunos de los que me visitan sí lo saben, pero con eso basta.
Porque han sido cosas que ya dejé atrás, no las olvido porque son parte de mí, pero al mismo tiempo ya fueron.
Cada uno ayudó a lo que necesité en ese momento, me sirvió de reflejo o de voz, para gritar pidiendo ayuda o para poder decir lo que no me atrevía a confesar o simplemente para sentirme escuchada y no tan sola o no saberme tan desamparada cuando entendía que sólo era una partícula pequeñita de polvo dorado flotando en la nada.
Cuando decidí ya no escribir más en mi segundo blog pensé que ya no volvería a tener una bitácora por internet, porque en ese tiempo creí que era más prudente callar, me sentí en un proceso de cambio donde aprendía a aceptarme y a quererme y parte de ello era, para mí, no necesitar aprobación, no querer sentirme escuchada, no quejarme porque alguien que se quiere se acepta con lo bueno y lo malo.
También por ese entonces empecé a interesarme por las formas de pensamiento orientales y cosas así. Me encontré o "recibí" de la vida si se puede decir así un libro especial del que ya hablaré en otra ocasíon. Con él me fue revelado "El Secreto".
Caí en la cuenta de que para ser feliz no necesitaba nada más que ejercer la felicidad. Que yo soy responsable de mis sentimientos y de la forma en que reacciono a las cosas. Que no es que algo me ponga o me haga sentir de éste o de aquel modo, sino que yo soy quien elige sentir o reaccionar así. Que todo está adentro.
Entonces decidí callar. Pero pasado el tiempo regresé. Siempre es diferente. Hoy ya no soy lo de ayer. Aquí, esta vez sí soy yo. Cuando abrí por fin este lugar, no pensé explicar esto porque no quería ser identificada, primero por cualquiera que entrara ya fueran conocidos o no, después me decidí a dejar que esos conocidos, esos seres especiales sí supieran quien era Ela, o mejor dicho, que Ela existía.
Hoy puedo afirmar con toda la certeza que ya sé cual es el sentido de la vida, que no hay bronca, que entiendo la existencia. Y que no me importa que haya quien crea que eso es arrogante o que eso no es posible, simplemente es algo que sé y punto.
Por eso puedo decir sinceramente, que hoy tengo miedo. Que desde hace unos días tengo miedo y que anteayer ya no sólo era una sensación o pensamiento, sino que me lo dije así, clarito: esto es miedo.
Con A. (también alguna vez hablaré de A.) un día sucedío algo mas o menos así:
Como cada viernes tocaba sesión en la alberca, no sé nadar, sólo dos veces hacía muchos años me había metido en tanta agua junta y el viernes anterior había sentido mucho miedo (estuve a punto de ahogarme una par de veces) pero otra vez estaba en la alberca y ya había conseguido flotar en lo más bajo mientras alguien me remolcaba, estaba divertida y relajada. Entonces A. nos dió flotadores y nos dijo que todos juntos debíamos llegar a la fosa, y creí que yo no iba a poder. Pero sí llegué y estaba aprendiendo a moverme con el flotador.
A. me sonreía y me dijo: ¿Le tenías mucho miedo al agua, no? y mírate. El miedo al agua es de los más difíciles de superar.
Yop: Sí, ahora sólo me queda el terror que le tengo a los perros...
A: Órale. Por algo no te tocó ir a la salida del Ocopiasco; allí se nos acercaron unos perros y nos fueron ladrando un rato...
Yop: no, yo me hubiera infartado, hasta a los cachorritos les tengo miedo.
A: ¿Sabes? Los miedos son las pruebas que elegimos cuando vamos a regresar... cuando vamos a volver a nacer decidimos a qué le vamos a tener miedo y esas son las pruebas que decidimos superar en esa vida.
A. no sabía que yo estaba leyendo un poco sobre budismo, el karma, nirvana y esas cosas y había visto que reencarnamos todas las veces que sea necesario para crecer y y así un día poder completar el camino, hasta que ya no tengamos nada pendiente para regresar, hasta poder sólo sentir compasión y ya no estar cegados con la falsa ilusión de la existencia que no deja ser libre a nuestro verdadero Ser y entonces ser con el Nirvana, entonces relacioné mucho la explicación que A. tiene sobre el miedo.
Siempre he querido uno y me encantan, pero yo no podía estar junto a un perro sin llenarme de terror, a veces a costa de mi seguridad hacía todo lo posible por evitar pasar cerca de uno. El 1 de mayo tuve que estar junto a Pacho un cocker spaniel precioso, primero pude aceptar que caminara cerca de mí sin alarmarme tanto, después ya lo acariciaba sin sentir una puzada en el estómago, un par de horas después le dí de comer de mi zandwich en el hocio y casi 24 horas después estaba sentado en mi regazo, abrazándolo y le cantaba al oído. Ya no había miedo.
En otra ocasión A. me dijo que cuando tenemos miedo para hacer o afrontar alguna situación, es que hay algo muy bueno esperándonos si decidimos encararlo, y creo que tiene razón.
Y hoy que tengo miedo, mucho, también sé que soy fuerte y que voy a estar bien.